El Dandy y los Platos con Trampa

Las aceitunas, cuando son presentadas en un platito para varios comensales, se pueden coger con la mano y retirar el hueso de la boca, también con la mano, depositándolo en el plato propio vacío. El camarero se encargará más tarde de retirarlo. Si por el contrario las aceitunas forman parte de un plato individual, pongamos por caso una ensalada, se cogen con el cubierto que se está usando, en este caso el tenedor y el hueso se retira de la boca con el mismo cubierto depositándolo en el borde del plato.

Hablando de los espárragos, digamos que existen dos procedimientos. En el caso de una comida protocolaria, los espárragos se decapitan con el tenedor y con este se llevan a la boca. Solo se comerá, pues, la punta más tierna, el resto se abandonará en el plato. En comidas de carácter más íntimo, se permite coger el espárrago con la mano derecha por la parte inferior del mismo, de esta forma se moja la punta en la salsa, y a la boca. Se va comiendo hasta que termine la parte tierna. En cualquiera de los casos, no se usa, nunca, el cuchillo.

En el caso de la sopa, en primer lugar sepan que, aunque esté muy caliente, no es correcto soplar. En segundo lugar, las normas más estrictas recomiendan que la cuchara recoja el líquido con un movimiento que va desde dentro hacia fuera, o sea, desde la parte próxima al cuerpo del comensal hacia la opuesta. No sorber, no levantar el plato para ayudarse a llenar la cuchara, y  llevar la cuchara a la boca por la punta.

El “foie gras” o paté, se come, bien con el tenedor directamente, o bien con unas pequeñas tostadas que ocasionalmente se sirven junto a ellos. En este último caso se corta con el cuchillo y se deposita encima de la tostada. ¡Atención! No se esparce sobre ella. Se deja el cubierto y se coge la tostada con la mano derecha para llevársela a la boca.

En cuanto a la carne, nunca está de más volver a advertíos que se va cortando  a medida que se come.

Hablemos del plato de quesos. Recordar en primer lugar que es el cuchillo el instrumento utilizado para partir el queso y ponerlo encima del pan, no se usa por tanto el tenedor. En segundo lugar, hay que cortarlos correctamente, por ejemplo, el Brie y el Camembert se seccionan de forma radial, de forma que cada parte tenga forma de triangulo. El Gruyère y el Roquefort se cortan por el lado, de forma longitudinal. La corteza de algunos quesos, a  veces agria o indigesta, se deja en un extremo del plato. Por último, comentar que el plato de los quesos se suele pasar una sola vez y que no se trata de hacer una gran prolongación de la comida.

Los postres. Y entre ellos, las frutas. Hablemos del plátano: primero hay que coger el cuchillo y el tenedor y cortar transversalmente la piel y comérselo a rodajas. La manzana se pela con los cubiertos, con el cuchillo y el tenedor. Se comienza partiéndola por la mitad, después en cuartos y después se pela la cáscara para, por fin, comerla con el tenedor. El melón se comerá de acuerdo con su presentación. Si lo sirven en rodajas, se usa el cuchillo y el tenedor para separar la corteza y después se corta en pedacitos pequeños a medida que se va comiendo. Si por el contrario, nos sirven el melón partido por la mitad, se usará la cuchara pequeña, que deberá de estar dispuesta para este menester. En el caso de las naranjas, en las comidas protocolarias se usa el cuchillo y el tenedor decapitando las puntas para que ésta no salte.  Se hace un primer corte transversal. Después se parte cada mitad de naranja en cuatro pedazos y, con la ayuda de los cubiertos se separa la pulpa de la piel, con el cuchillo evidentemente, y  se lleva a la boca con el tenedor. El aguacate se come con una cucharita, procurando no romper la piel. Por último, el melocotón se pela con cuchillo y tenedor sin fraccionarlo. A tener en cuenta  que la fruta no debe abandonar el plato mientras sufre la operación del pelado y, en relación a los huesos y semillas que contienen las frutas, para sacarlas de la boca, utilizar la mano derecha, discretamente y en la parte superior del puño cerrado, si con ella la estamos comiendo. Esto es válido para las uvas, cerezas, y también para las ya mencionadas aceitunas, y si no, con el cubierto que estemos empleando, sea tenedor o cuchara, nunca el cuchillo, en ningún caso y bajo ningún pretexto.

Cambiando de tema, hablemos de los mariscos y de los pescados.  Por ejemplo,  de los siguientes platos: dorada, langosta, nécoras, langostinos, cigalas y, cómo no, unas excelentes ostras. Las ostras se sirven en una fuente especial con hielo para que se mantengan frescas. El tenedorcillo especial para las ostras, tiene tres dientes y se usa de la siguiente forma: después de añadirle limón, si se desea, se toma la ostra con la mano izquierda; con la mano derecha se coge el tenedor especial pasándolo por debajo de la parte carnosa hasta llegar al músculo que la adhiere a la cavidad, se despega de ésta y se lleva a la boca. Un detalle: el limón se pincha por la pulpa con el tenedor y con la mano izquierda se presiona el fruto. Sin ningún tipo de problema se puede beber directamente el agua de la concha. Las ostras se sirven normalmente junto con mantequilla y pan. El vino es, lógicamente, blanco y seco. O vodka helado, si fuera un plato único. O champagne. O cava.

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